Manuel Mixpan
Un quiauhtlastle benefactor de Mixquic
ante el Santo Oficio

En el siglo XVIII llegó a vivir a Mixquic un personaje singular que tuvo serios problemas con la Inquisición.
Por: Ricardo Flores Cuevas.

Preludio

Lo que Usted está por leer es la vida de un hombre perteneciente a un mundo en transformación.
Los sucesos narrados se desarrollaron en pueblos de la región de los lagos y los volcanes de la Cuenca de México allá en el siglo XVIII. En este tiempo se practicaron rituales de origen mesoamericano al tiempo que la iglesia católica luchaba por implantar su visión del mundo y con ello eliminar todo acto al que consideraron de idólatra.
Hace trescientos años en Mixquic el templo de San Andrés Apóstol seguía en construcción; otros trabajaban en las obras de la catedral de México (sin que les pagaran); y algunos más fueron peones en la hacienda de Santa Fé de los ahuehuetes localizada en Tetelco.
La sociedad estaba dividida por castas (razas), es así como en esta historia leerá que se menciona a los indios, españoles, mestizos, mulatos y negros. Esta división racial a nuestros ojos resulta de lo más retrógrada pero hay que hacer un esfuerzo para comprender a esta época.

1. De cómo Manuel Trinidad pasó a llamarse Manuel Mixpan


Manuel Trinidad también conocido como Manuel Gutiérrez nació en un barrio fundado por otomíes, el de los Reyes del pueblo de Amecameca en el año de 1713. Su padre fue un mulato de nombre Juan Gutiérrez y su mamá una india llamada Nicolasa Antonia.
Manuel a los 24 años prácticamente salió huyendo de su pueblo debido a una epidemia. Fue entonces cuando este joven llegó a Mixquic, aprendió a trabajar en las chinampas y tal vez no tardó en conocer a María Encarnación con quien contrajo nupcias y como es de esperarse tuvieron hijos.
El matrimonio vivió en Mixquic en el barrio de San Agustín, paraje de Mixpan. Y debido a esto Manuel Trinidad fue conocido como Manuel Mixpan. Por su aspecto físico los de este pueblo decían que él era un mulato dado que parecía ser mezcla de negro e india.
En este tiempo su pueblo adoptivo fue un islote dentro de un gran lago de agua dulce, las chinampas eran abundantes con amplios acalotes y la principal actividad económica fue la agricultura chinampera.
Sin embargo, Manuel Mixpan tuvo un oficio extra, único e importante: Quiauhtlastle; es decir, que tenía autoridad o poder para apartar, espantar, o retirar el granizo.
De esta manera Manuel era socorrido en tiempo de aguas para que espantara al granizo y así los sembradíos no se vieran afectados. Para lo cual realizaba una serie de rituales al aire libre, uno de ellos consistían en lo siguiente: En el solar de su chinampa danzaba en círculo al tiempo que fumaba piciete (tabaco) y escupía; se despojaba de su cotón (tela de algodón), calzones y con ello le tiraba a las nubes; así mismo, tenía una caja con diversos materiales con los que realizaba estos rituales.
También depositaba ofrendas y realizaba algún tipo de ritual en cuevas, del cual se desconoce en qué consistían.
Por sus servicios Manuel recibía como pago dinero, pulque, tamales y otras cosas comestibles; vale la pena referir que cada barrio de Mixquic, por separado, era quien recurría a este quiauhtlastle de acuerdo a las necesidades y posibilidades de cada uno. Y así fue como Manuel Mixpan se ganó la vida.

2. Del cura Francisco Xavier y su relación con Manuel Mixpan


Un día de 1759 llegó un nuevo cura al pueblo: el Dr. Don Francisco Xavier Núñez Bautista Bermudo. Catedrático de Filosofía en el Pontificio y Real Colegio Seminario de la Santa Iglesia de México, cura, vicario y Juez eclesiástico; asignado al Partido de San Andrés Mixquic por el Ilustrísimo Don Francisco Antonio Lorenzana Dignísimo Arzobispo de la Santa Iglesia Metropolitana de México.
El Dr. Francisco Xavier y Manuel Mixpan convivieron, cada uno desde su propia esfera social, el primero como cura y el segundo como feligrés. No se tiene referencia desde cuándo Manuel fue quiauhtlastle, pero lo hacía a escondidas de la autoridad eclesiástica y con la protección de los vecinos del pueblo.
Manuel cumplió con sus deberes como cristiano, bautizó y casó a sus hijos según las reglas de la iglesia católica. Por ejemplo, el 29 de septiembre de 1761 se casó su hijo Leonardo de 18 años con la doncella María de 16 años, hija legítima de Joseph Gabriel y Juana María, bendecidos por el cura Francisco.
Poco tiempo después, en 1763, una epidemia azotó al pueblo y en ella murió María Encarnación, la compañera de vida de Manuel quien después de 32 años juntos no pudo resistir los embates mortales de una enfermedad incurable.
Los años siguientes no fueron de tranquilidad para nuestro biografiado. Después de la muerte de su esposa se fue del pueblo y regresó a su natal Amecameca. Sólo venía a Mixquic cuando los vecinos de algún barrio lo llamaban para controlar el granizo en tiempo de lluvias.
Debido a lo anterior, el Dr. Francisco comenzó a escuchar rumores sobre las prácticas de Manuel a las que calificó de idolátricas y puso especial atención a su conducta. Lo invitaba a asistir a las misas, que no faltara a la Doctrina Cristiana, ni al precepto anual de la comunión en la Pascua.
Anteriormente, este cura había castigado con 25 azotes a un feligrés de Ayotzingo de nombre Nicolás quien al parecer también era quiauhtlastle, a quien sorprendió con un chupamirtos (colibríe) seco y consideró a esta pequeña ave como prueba de las actos de idolatría. Lo remitió al cura de Ayotzingo el Director Don Pedro Ogasis. Pero el Gobernador de este pueblo Don Joseph Juan, abogó tanto por Nicolás como por Manuel. Ante esta seria diferencia, el Gobernador fue más recatado ante el cura y éste realizó más averiguaciones minuciosas.
Fue en 1769 cuando la cuerda, después de tanto tensarla, reventó: el Dr. Francisco Xavier Núñez Bautista denunció a Manuel Mixpan ante el Inquisidor Fiscal por el delito de superstición.

3. De la aprehensión de Manuel y la intervención de su suegra Juana María


El 17 de febrero de 1769 el Dr. Núñez Bautista ordenó la captura de Manuel, la cual fue ejecutada por un español residente del pueblo de nombre Vicente Solano; cumplió con eficacia y discreción ese mismo día.
Manuel fue llevado al juzgado eclesiástico de Mixquic y puesto que no había cárcel en el pueblo fue colocado en una pieza conocida como Tenexcalco. Más tarde llegó su comadre de nombre Juana a dejarle tortillas. Este momento fue hábilmente aprovechado y el compadre le dijo, en lengua náhuatl, que sacara a la brevedad lo que había en la caja que estaba en su casa. Esta charla fue escuchada por Juana Reinoso, una viuda que asistió como ama al cura a quien le informó inmediatamente.
Horas después, ya de noche, el Dr. Francisco convocó al maestro de niños de la escuela de nombre Juan Antonio Enríquez y a su huésped Don Luis Nazaryo para que llevaran al sacristán a la casa de Manuel con la orden de entrar y catearla y que la caja, o cajas, que encontraran cerradas o abiertas; trastes, ropas o alhajas que contuvieran, las llevaran al juzgado, así como a las personas que intentaran impedirlo.
Cumplieron con la orden y lo único que encontraron fue una caja pequeña que tenía piedrecillas de varias figuras, cuentecillas, hiervas, vidrios, cera en pomo, plomo, plumas, bolsillos, tijeras, y algunos trapillos envueltos, y unos pedazos de hierro; y fue entregada al juzgado tal como la encontraron. Sin embargo, los cateadores informaron que la suegra del acusado, una india vieja llamada Juana María tomó una pieza que no se supo que era debido a que la caja estaba abierta; a través de varias diligencias intentarón localizarla sin exito alguno.
Después de formalizar la recepción de las evidencias obtenidas a través del cateo referido, el cura envió una carta privada al Juez Secular del Partido para trasladar a Manuel Mixpan a la Real Cárcel de Chalco porque en el juzgado de Mixquic no se contaba con algún tipo de seguridad.
El traslado quedó delegado a un vecino llamado Vicente Polanco a quien hicieron jurar por Dios y la Santa Cruz fidelidad.

4. Del juicio inquisitorial


Fueron seis los vecinos de esta cabecera que testificaron en contra de nuestro biografiado. Todos dijeron conocerlo de tiempo atrás y confirmaron la acusación de que Manuel era conjurador de granizo.
Varios lo habían visto hacer sus rituales y lo describieron despectivamente asegurando que parecía un loco. Un mestizo del pueblo de Tezompa, uno de los seis testigos, Joseph Rendón llegó a afirmar que lo encontró en una ocasión en la barranca de Juanes del cerro de Onatepec en Tomacoco, cerca de Puebla; de dicho cerro encontró a Manuel saliendo de una cueva y llevaba entre manos un quimil (bulto de ropa) con forma de chiquihuite; según su testimonio, la entrada de la mencionada barranca estaba marcada con muchas cruces de cal. Pero esto no fue todo, Joseph también aseguró haberlo visto en similares circunstancias en el camino de Amecameca.
Este último testimonio llevó al Dr. Francisco Xavier a emitir su auto de remisión desde el Juzgado Eclesiástico de San Andrés Mixquic el día 28 de abril de 1769 en el que solicita al Señor Inquisidor que por ningún motivo es conveniente que Manuel Mixpan vuelva a su pueblo, ni a ningún otro donde sus vecinos puedan verle o hablarle con facilidad.
El 1 de mayo siguiente Manuel fue trasladado a la cárcel de la Curia y también se entregó la caja que hallaron en el cateo. El 22 de mayo el tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, a solicitud del Señor Inquisidor Fiscal, dio orden al Alguacil Mayor Don Joseph de la Cotera trasladar a Manuel Mixpan de la cárcel de la curia Eclesiástica de la Ciudad de México a una cárcel secreta de la Inquisición. La orden se ejecutó el mismo día.
El 23 de mayo el Señor Inquisidor Licenciado Don Julián Vicente González de Candia nombró a Don Francisco de Luna como intérprete (náhuatl-español) de Manuel para el juicio, nombramiento que aceptó al día siguiente.
El 24 de mayo estando el Inquisidor y el intérprete se mandó traer a Manuel Mixpan y después del juramento inició el interrogatorio.

-Preguntando si sabe o presume la causa porque ha sido traído a este Santo Oficio.

-Dijo: Que habiendo tres meses que le prendió su cura por una piedra labrada con la figura de mujer, de color verde que le trajo un hijo del declarante del Pueblo de Suchiapa, la que habiéndole cogido su cura lo remitió con el Declarante a este Arzobispado y que esta cree sea la causa de que lo hayan traído a este tribunal.

-Preguntando si sabe que alguna persona ha hecho o dicho alguna cosa que sea o parece ser contra mi santa fe católica, contra el reo y libre ejercicio del Santo Oficio.

-Dijo: Que no sabe nada de lo que se le preguntó.

-Preguntando si sabe que algún sujeto haya ido de continuo al Pueblo de Mixquic con el fin de espantar el granizo, y que cuando veía las nubes dijese que ya venía el granizo se quitaba los calzones y por entre las piernas estaba dando a entender que lo quitaba con la punta del cotón.

-Dijo: Que el expresado su cura le dijo que el haya lo que contiene la pregunta pero que le den testigos de ello porque él no lo ha ejecutado.
[…]

-Preguntando si sabe que algún sujeto haya hecho creer a los indios de dicho pueblo de Mixquic que tiene poder para espantar los granizos de modo que no caigan en sus chinampas, y que por esto le hayan regalado dinero, tamales, pulque y otras cosas.

-Dijo: Que estando preso con grillos [grilletes] en Chalco le tomó declaración su expresado cura, y le recombino sobre lo que ahora se le pregunta, dándole a entender que era público, pero que dijo como ahora dice también que no ha hecho ni dicho tal cosa.
[…]

Hasta ahora parece ser que nuestro amigo Manuel Mixpan tenía todo en contra y que su condena era inminente, pero hubo dos aspectos que dieron un revés a la parte acusadora. En primer lugar, Manuel no fue tratado adecuadamente pues le dieron vista al Señor Inquisidor Fiscal advirtiendo y amonestándole sobre el modo como se debe portar con los Indios y demás con quienes tratare; y en segundo lugar se le ordenó al cura de Mixquic presentar la evidencia que estaba incompleta: los objetos de la caja no eran suficientes para confirmar la idolatría. Le ordenaron de nueva cuenta al cura que debía entregar a la persona que había extraído los trastecitos que él denunció; en otras palabras, le exigieron recuperar la evidencia y capturar a la suegra de Manuel con toda prontitud.
Ese mismo día, 24 de mayo de 1769, al no tener elementos suficientes para mantenerlo preso, después de 107 días de prisión Manuel Mixpan fue puesto en libertad.

5. De lo que posteriormente pasó con los protagonistas de esta historia


Se desconoce si el poder del cura de Mixquic logró capturar a la señora Juana María, suegra de Manuel. Y tampoco se tiene información si el proceso fue reabierto con las evidencias solicitadas por el Inquisidor Fiscal. No se sabe qué fin tuvo Manuel Mixpan, la última referencia es que no aparece en el censo levantado en Mixquic en el año de 1777.
Del que si se tuvo noticia posterior fue del cura, diecisiete años después de lo aquí relatado se le confirió el Título de Comisario del Santo Oficio. El 3 de junio de 1786, el Benefactor Juan Antonio López Cárdenas certificó que el Señor Doctor Don Francisco Xavier Núñez, Cura propio y Juez Eclesiástico del partido de San Andrés Mixquic, hizo juramento conforme a su estado In Verbo Sacerdotes, Tacto Pectore de ejecutar bien, legal y secretamente el Título de comisario del Santo Oficio, que se le confirió por el mismo Santo Tribunal de la Inquisición.

Fuentes


Los datos que permitieron construir esta breve biografía se obtuvieron de las siguientes fuentes documentales:

• AGN. Inquisición. Vol. 1055, Exp. 14. Año 1769; AGN Bienes Nacionales. Vol. 628. Exp. 27. Año. 1777; AGN Inquisición. Vol. 1196. Exp. 10. Año 1786. En: Cronología Histórica de Expedientes Inéditos de San Andrés Mixquic (1519-1821). Carlos Mancilla Castañeda (Compilación, paleografía y notas). México: Delegación Tláhuac, 2003. (Los Tules, 1)

• Libro de Informaciones de Casamientos de esta Parroquia de San Andrés Mizquic AHM-AP-C-07